Ediciones del lunar

 

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Distribución
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Col. del sillón de orejas
Col. Heterohistorias
Col. Universitas

 

 

Autor: J.M. Charcot y P. Richer
ISBN: 
84-923436-9-9
PVP: 1172
128 pp.   83 ilustraciones

 

En Los endemoniados en el arte Charcot y Richer elaboran una historia de la histeria a través de las obras de arte. Analizan cuadros de diferentes épocas con un nexo común, todos representan a endemoniados; y todos ellos muestran unas mismas posturas, unos mismos gestos. Estas posturas y gestos se repiten en los grabados del XVII y XVIII que representan escenas de curaciones con crisis convulsivas auspiciadas por la intercesión de los santos. Las mismas posturas y gestos se repiten en los enfermos que tratan los autores en el hospital de la Salpêtrière, por lo que concluyen que ha de tratarse de una misma patología, la histeria.

Fragmento del texto:
    Desde la primera línea de este trabajo hemos de advertir al lector de que no tiene que asombrarse de una palabra que aparecerá a menudo ante sus ojos, pero con un significado muy diferente del que ha prevalecido en el mundo antes de que la ciencia determinase la serie de accidentes que caracteriza. Esta palabra debe entrar ya en el lenguaje corriente sin crear las mismas susceptibilidades que en la época en que no se aplicaba más que a los fenómenos que parecían implicar necesariamente una cierta excitación mórbida de los sentidos. Además sólo nos proponemos mostrar que los accidentes exteriores de la neurosis histérica se han reflejado en el Arte durante toda la época en que la histeria no se consideraba una enfermedad sino una perversión del alma debida a la presencia del demonio y a sus artimañas.
    La “gran neurosis histérica”, cuyo estudio razonado es relativamente reciente, no deja de ser una afección muy antigua. No debería considerarse, tal como gustosamente se repite a menudo, como la enfermedad específica de nuestro siglo.
    En la mente de la inmensa mayoría, esta denominación, “la histeria”, comporta la idea de una afección específica del sexo femenino. Hoy está demostrado que también se encuentra en los hombres. Es, lo repetimos, una afección que no tiene nada en común con otras desviaciones patológicas de los sentidos. Hay que liberar a estos enfermos de la reputación infundada que se les ha impuesto durante tanto tiempo. Además, es lamentable y fastidioso que la Ciencia siga empleando hoy en día una denominación cuyo sentido exacto no tiene ninguna relación con su etimología.
    Con estas precauciones contra las apariencias más que contra las realidades, resumimos el espíritu general de nuestras investigaciones a través de los monumentos del pasado que representan a “los endemoniados”.

 

 

 

 


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Ultima actualización: 23-mar-2007